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"Cuando una mañana, al despertar, comprendí que todo lo que yo había vivido, todo mi sufrimiento, no podía ser en vano". Esta pequeña frase inspiró a Raúl Rodrigo, nacido en Burbáguena en 1982 y licenciado en Economía, a comenzar a plasmar su propio testimonio en un libro "Mi receta contra el acoso escolar". Es una forma de poder ayudar a más chicos y chicas adolescentes que estén sufriendo acoso. En este libro podemos ver una historia de superación, encontraremos unas pautas que nos servirán para ayudar a estas personas a salir de ese calvario que es el acoso escolar, al fin y al cabo, hay esperanza después del sufrimiento y se puede salir de este problema. 

 El Artista de la Calle: Llevas tres años dedicando tu tiempo a dar charlas en colegios, institutos, etc. ¿Cómo surgieron las charlas? ¿Cómo comenzó la idea de escribir el libro? 

Raúl Rodrigo: Me encantaría decir que debido a algo que vi o escuché que me hizo reaccionar, pero no fue así. Simplemente una mañana me desperté y pensé: "¿Qué me gustaría contarle a un chaval que estuviera sufriendo acoso escolar?". Me levanté empecé a escribir y lo guardé en un cajón. Más tarde, la vida me dio la oportunidad de contarlo en un lugar donde había una profesora a la que le gustó y me invitó a asistir a un encuentro de alumnos ayudantes de diferentes institutos. A partir de ese momento comenzó a moverse una rueda que me ha llevado hasta el libro. 

EADLC: ¿Te resultó complicado volver a recordar todo lo sucedido para poderlo plasmar en "Mi receta contra el acoso escolar"?

R.R: Me costó más escribir sobre las heridas que se hicieron visibles en la vida adulta. Por ejemplo, sí sentí pudor al relatar algunos capítulos relacionados con sentir que no merecía la amistad que me llegó en la universidad o el miedo constante a perder esas nuevas amistades. Esto solo demuestra que las consecuencias del acoso escolar perduran en el tiempo y por tanto debemos trabajar en ello decididamente. 

EADLC: Comentas en el libro algunos de los síntomas de las personas que sufren acoso escolar, ¿nos los puedes recordar?, ¿habría alguno más para saberlo detectar?

R.R: Yo creo que los padres deben estar muy atentos a los cambios de comportamiento, tanto si son negativos como si son positivos. Un repentino y obsesivo afán de alcanzar la excelencia académica, por ejemplo,  podría chivar un caso de aislamiento o agresión en clase; también el cuidado extremo por el aspecto físico. Por supuesto, el abandono de una práctica deportiva o social que antes parecía disfrutarse, las actitudes violentas con hermanos menores o mascotas… 

EADLC: Hablas de víctima de acoso y acosador. Si el primero nos pide ayuda, ¿qué deberían hacer las familias, los profesores y los compañeros para poder ayudarle? 

R.R: Trabajar conjuntamente.Si en el centro no hay un programa de convivencia y de vigilancia entre iguales -alumnos mediadores y hermanos mayores- implementarlo de manera inminente; y si lo hay, trabajar todos juntos y de la mano -revisando por qué no ha funcionado-. Cada vez estoy más convencido que la solución pasa por la prevención y por la decisión de los compañeros de establecer un lugar de convivencia. Para ello es necesaria la formación en valores y la sensibilización previa. 

EADLC: ¿Qué es lo que no tiene que hacer una persona que está sufriendo esta problemática?

R.R: Callar y pensar que el problema se solucionará solo. No se va a solucionar. Necesita de la ayuda y la perspectiva de los adultos para poder ponerle fin. Y debe entender que incluso cuando se acaba terminando por inercia (como fue mi caso), no haberlo contado y luchado contra ello deja enormes secuelas. Mirar de frente al miedo y ganarle la batalla nos empodera y nos da recursos para la vida adulta. Lo contario nos debilita y nos instala en la creencia de que lo que funciona es evitar los conflictos y no luchar. 

EADLC: Como escribes en el libro, Ana María Matute dijo una frase: " El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida, porque acaba siendo real". ¿Qué pasos se deben de seguir para hacer esa frase realidad?

R.R: Preguntarnos qué nos hace feliz, qué nos hace vibrar. ¿La música, la escritura, el fútbol, la equitación? Aquello que nos apasione o creamos que nos puede apasionar,  será nuestro salvavidas. Busquemos la manera de incorporarlo a nuestras vidas, y en el caso de alguien que sufre acoso escolar, de hacerlo en un lugar donde empiece de cero; lejos del centro educativo. Es importante que surja la oportunidad de conocer nuevas personas con las que me una esa gran pasión. Si nos une una gran pasión nos unirán más cosas. Y ahí, tenemos la oportunidad de comenzar a crear el mundo que queremos. Y eso nos hará fuertes, y esa fortaleza será vista por cualquiera que pretenda agredirnos. 

EADLC: ¿Por qué es tan difícil detectar en los centros educativos o en las familias que un chico/a o joven está sufriendo acoso?

R.R: Por la vergüenza del agredido. Quien sufre acoso escolar suele hacer lo indecible para ocultarlo, utiliza todos sus recursos para que nadie se percate. Por miedo a que la situación se agrave y por la humillación que supone tener que reconocer que eres excluido y apartado.

EADLC: ¿Qué le dirías a un/a chico/a o joven que está sufriendo acoso?

R.R: Dos cosas. La primera que lo cuente, que no dé por hecho que nadie lo sabe si no lo ha contado. Y la segunda que se construya ese mundo fuera del instituto. Pero que a ese mundo llegue como una hoja en blanco. 

EADLC: Cuando haya pasado todo lo relacionado con el libro ¿Tienes algún otro  proyecto en mente?

R.R: Quiero seguir escribiendo. Tengo varios proyectos pero, como bien dices, necesito tiempo para poder crear con calidad y también para sentir cuál es el siguiente paso.

EADLC: "Mi receta contra el acoso escolar" es un pequeño manual de instrucciones basado en tu experiencia personal. ¿Ha tenido buena acogida? ¿Te ha contado alguna persona si, después de haber leído el libro, se ha sentido ayudada? 

R.R: Muy buena acogida. Ni en mis mejores sueños imaginé algo así. Me ha sorprendido mucho recibir mensajes de madres anónimas que me han contado que han comprado el libro pensando en sus hijos y han descubierto que tenían una herida sin curar, que ellas mismas habían sufrido acoso escolar y no lo habían reconocido ni ante sí mismas. Eso es bonito. 

EADLC:  Raúl, ha sido un placer hablar contigo. Desde El Artista de la Calle te deseamos lo mejor en toda esta andadura profesional y personal y, sobre todo,  que nunca se vaya esa sonrisa de la cara. 

R.R: Muchas gracias, el placer ha sido mío.  Eso es lo más importante, que no se nos borre la sonrisa, y que si se borra -porque el dolor forma parte de la vida- sepamos encontrar los recursos necesarios para recuperarla. 

 

 

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