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La Bóveda del albergue de Zaragoza es un lugar mágico, en el que varias noches a la semana puede disfrutarse de música o poesía en directo. Su gerente, Pepe Juste, es un amante de la cultura y abre las puertas de su casa a cualquier artista que así lo desee. Además, también dirige una de las salas de conciertos más emblemáticas de la ciudad, que también ha tenido que cerrar sus puertas y paralizar su programación; la sala Creedence. Desde que diera comienzo el estado de alarma, el pasado 14 de marzo, con motivo de la crisis sanitaria, se han cancelado decenas de eventos culturales en ambos espacios.

El Artista de la Calle: ¿Cómo gestiona un espacio como La Bóveda o la sala Creedence este parón?

Pepe Juste: Teníamos una programación muy completa y trabajada esta primavera, ya que se cumplían los 10 años de programación propia y teniamos grandes figuras de la música programadas. Hemos tenido que aplazar o cancelar todo y esto nos ha supuesto un gran golpe emocional, ya que habíamos hecho mucho esfuerzo para reunir esta programación y da mucha tristeza ir a la sala y encontrarte con el polvo, las sombras y sobretodo el frio de las paredes, aconstumbrados al color, la luz y el calor de los eventos y el publico.

Al principio sientes incredulidad y desesperación (buscas información, explicaciones, culpables, bulos, etc…) luego pasas al abatimiento (no quieres saber nada, escondes la cabeza en la almohada) y de ahí empiezas a plantearte como seguir, como mantener el calor de la cultura en vivo y resurges como ave fénix con los mismos proyectos, adapatados a los nuevos confinamientos. 

EADLC: Desde el lunes, 11 de mayo, entramos en la esperada “fase 1” y poco a poco vamos a ir volviendo a la “nueva normalidad”. ¿Cuál es vuestro funcionamiento, tanto en el albergue, como en el espacio de La Bóveda, como en la sala Creedence?

P.J: Esta pandemia ha sido como un puñetazo en la boca del estomago, que nos ha dejado sin respiracion y del que ya hemos conseguido reponernos. Nos propusimos al  gobieno como alojamiento esencial para ayudar a sobrellevar esta pandemia y como tal hemos apoyado a sectores de población de riesgo social, proporcionándoles un lugar donde sobrellevar este confinamiento, apoyándoles a cubrir sus necesidades de alojamiento y manutención. Hemos intentado ayudar a otras personas con dificultades existentes o sobrevenidas a afrontar esta difícil situación, comprometiendo todos nuestros recursos para ayudarles en estos difíciles momentos y en ello estamos, hasta que esta situación de emergencia finalice y puedan volver a sus realidades anteriores, que han quedado en suspenso.

En cuanto a La Boveda, hicimos el ultimo concierto el día 8 de marzo, en nuestro ciclo de Domingos de Jazz, con un evento muy especial para nosotros; una formación de jazz íntegramente femenina, con la que celebramos el “día internacional de la mujer”, ofreciendo lo que mejor hacemos "música en vivo" y especialmente JAZZ. El lunes 9 caí enfermo y estuve 10 días en aislamiento total, por lo que cancelamos todos los conciertos de la semana y cuando me reincorpore ya comenzó el estado de alarma y procedimos al cierre de la sala. 

Aprovechando la circunstancia de que teníamos a varios músicos alojados con nosotros y que iban a pasar la cuarentena en nuestro alojamiento, decidimos que teníamos que seguir con la música en vivo y aprovechando el movimiento de música en los balcones que se estaba dando en toda España. Nos apuntamos a la iniciativa y trasladamos los equipos de sonido desde La Bóveda hasta las habitaciones de la tercera planta, para comenzar a realizar los conciertos desde los balcones; manteniendo la distancia de seguridad (un musico por cada balcón) coordinados por los monitores y PA que instalamos.

Hemos estado haciendo todos los días un mini concierto de 4/5 temas, para de esta forma homenajear a nuestros héroes; a todos aquellos ciudadanos anónimos que se han quedado en casa sin salir cumpliendo con el confinamiento y contribuyendo de forma decisiva a la lucha contra el Coronavirus. Creemos que es muy duro permanecer en casa sin salir durante dos meses y con nuestros conciertos queríamos manifestarles nuestro agradecimiento por luchar en las trincheras de la pandemia y permanecer en sus casas. Repito para mí son los auténticos héroes de esta guerra.

EADLC: ¿Qué medidas de seguridad tienes preparadas para que se puedan volver a realizar eventos culturales sin correr ningún riesgo?

P.J: La Bóveda es una sala pequeña en la que desde el primer momento nos planteamos controlar el aforo y por ello nuestros conciertos siempre son con el publico sentado. La media de nuestros eventos son unas 40 personas, para un aforo máximo de 100 personas en una superficie de 170 m2. 

Con el publico sentado, con un aforo del 50 % y con medias personales de seguridad sanitaria creemos que podremos afrontar a corto plazo la realización de eventos culturales. Decir fechas es muy arriesgado, ya que si bien hay modelos matemáticos y estadísticos que permiten planificar la duración de una pandemia como esta, es imposible determinar cuando considerarán las autoridades su realización de actividades culturales,  ya que juegan con otras variables además de las epidemiológicas. 

EADLC: Se han paralizado las programaciones culturales, pero hemos disfrutado de los artistas desde los balcones, también desde los del albergue. ¿Con qué artistas se han llevado a cabo estos conciertos? ¿Se va a continuar con esta iniciativa durante algún tiempo hasta que se pueda volver a las salas?

P.J: La programación se ha ralizado con el baritono mexicano Salvador Padilla, la cantante aragonesa Ana Maria del Rio, el bajista Gustavo Flores y el técnico audiovisual argentino  Carlos Gsuravo Weis y yo de coordinador y técnicos de sonido. Ha sido una suerte contar con la presencia en el albergue de estos artistas, sin los cuales hubiese sido imposible acometer una programación diaria. Hemos contado también con la colaboración puntual de otros alojados en el albergue, que sin ser músicos han trabajado muy duro para ofrecer su colaboración. Hemos hecho una programación muy variada, pero con especial atención a la ópera, el Jazz y temas clásicos de verbenas. 

Vamos a continuar hasta el final del confinamiento, ya que queremos mantener la llama de la música en vivo y en directo encendida, y para ello ahora que ya existe la movilidad de las personas y la posibilidad de visitar a los amigos, estamos poniéndonos en contacto con diferentes músicos, para realizar micro conciertos en los balcones, invitando a otros músicos a presentar sus proyectos y convertir nuestros balcones en un escenario abierto; cumpliendo con las medidas de prevención del Coronavirus, encerrando a cada músico en una habitación diferente con un balcón a la calle y coordinado con el resto de los músicos por medio de monitores y PA en cada habitación, conectados a una mesa de mezclas común. 

Creemos que al disponer de seis balcones en un mismo edificio y poder colocar un músico en cada uno de ellos podemos realizar los conciertos con las máximas condiciones de seguridad y mantener nuestra actividad cultural viva. Estamos invitando también a poetas y otros artistas de escenario,  generando un escenario temporal y de eventos cortos de máximo 30 minutos, que permita ir calentado motores a los artistas y saborear de nuevo la música en directo,  despues de tantos días de escena y sonido streaming.

EADLC: La crisis sanitaria a golpeado muy fuerte todos los sectores, pero si hablamos del cultural, ¿qué tipo de ayudas se han recibido estos meses para que los empresarios como tú y los artistas podáis sobrevivir?

P.J: En la actualidad no hemos recibido ningún tipo de ayuda, por parte de ninguna administración o entidad privada, estamos sobreviviendo gracias a los ERTES y a que formamos parte del albergue de Zaragoza, que es el que asume los gastos generales y a un esfuerzo personal de trabajo y dedicación. Tenemos solicitado un crédito ICO con Ibercaja, pero de momento no tenemos constancia de su aprobación.

EADLC: ¿Crees que a partir de ahora la cultura se valorará más, tras habernos refugiado en ella para sobrellevar mejor nuestros confinamientos?

P.J: NO, creo que la memoria es corta y que en cuanto pase esta crisis, que pasará, volveremos a los patrones anteriores de reducida participación en los eventos o quizá peores, ya que nos habremos aconstumbrado todavía más a las soluciones tecnológicas de aislamiento social, las manejaremos mejor y nos quedará algo de miedo al roze. Creo y espero que no se cumpla, que va ha ser complicado recuperar al publico a medio plazo, aunque a corto pueda parecer lo contrario, los hábitos de consumo cultural de este confinamiento permanecerán y se basarán muchos en las soluciones tecnológicas que hemos tenido que utilizar, y que están respaldadas por conglomerados tecnológicos con enormes presupuestos que ganan con micro consumos constantes y que son los corsarios del siglo XXI; a los cuales sólo les interesa la cultura en directo por medio del consumo del streaming.

EADLC: Finalmente los artistas que han cotizado al menos 20 días en el último año van a percibir una ayuda para compensar estos meses sin trabajo, ¿crees que de ahora en adelante los propios artistas exigirán estar dados de alta para realizar su trabajo? ¿Es viable para espacios pequeños y con un aforo más reducido?

P.J: Ojalá el tema de la Seguridad Social se normalice en toda España, aunque también lo dudo. En el momento actual en Zaragoza estamos en clara desventaja con respecto al resto del país, ya que estamos exigiendo el alta en la seguridad social a los artistas y estos se quedan sorprendidos y molestos, ya que en el resto de las ciudades no se lo exigen. Hay bandas que no quieren venir a Zaragoza por que les exigimos el alta en la seguridad social.

Creo que hay que diferenciar entre músicos amateur que presentan sus trabajos y no cobran por sus actuaciones o cobran la voluntad, a los que al igual que a los músicos callejeros, el ayuntamiento les cobra por tocar en la calle, pero no les exige el alta en la seguridad social y los profesionales que cobran un caché o una entrada. En este caso soy absolutamente defensor del alta en la seguridad social; creo que si se realiza un trabajo remunerado, con independencia de la cantidad y la modalidad en que se perciba, se debe de estar de alta, al igual que lo esta un fontanero, un cerrajero o un ingeniero, entre otros. 

Creo que no se debe plantear la viabilidad o no del alta en seguridad social en los espacios, en función de su tamaño o aforo, sino en función de su rendimiento económico o sus expectativas de rendimiento, al igual que cuando uno emprende un negocio necesita estar dado de alta y puede ser que nunca consiga entrar en rentabilidad, hay que dar de alta a los artistas.

Con respeto a este tema, creo que se deben estudiar las características económicas de estas altas y su coste económico, al igual que se ha hecho con las cotizaciones de los autónomos en sus primeros años, con bonificaciones y exenciones. 

EADLC: ¿Cómo y cuándo se va a proceder a programar de nuevo conciertos, recitales de poesía, etc...?

P.J: Estamos ya de momento en los balcones y esperamos que para final de junio o principios de julio podamos comenzar a realizar actividades culturales dentro de la sala, con las condiciones de aforo, público sentado, etc… 

EADLC: Para concluir con la entrevista, ¿crees que hemos aprendido algo como sociedad con esta pandemia?

P.J: Yo personalmente he apRendido mucho de humildad y de esfuerzo comÍn, he apRendido a valorar las pequeñas cosas, lo pequeños y anónimos esfuerzos frente a los grandes y reconocidos. Para mí se ha necesitado más valor y esfuerzo para estar en casa sin salir, que para como es mi caso salir todos los días, aunque mi trabajo haya sido muy duro y en algún momento peligroso. He aprendido a valorar las trincheras frente a los comandos.

Como sociedad espero que hayamos aprendido que el hombre como especie no es nada, que podemos desaparecer si dejar rastro y que al planeta no le importamos nada, que nos sustituirá por otra especie si desaparecemos y que al planeta le da lo  mismo tener desiertos o bosques, que no existen las fronteras. He aprendido que el planeta es uno sólo y que los problemas son globales, que cuando China o Bután tose, el resto de los humanos tenemos que preocuparnos por ellos porque de ello depende nuestra supervivencia como especie.

 

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