Un año más, el estudio de danza Carlota Benedí ha llevado a cabo su festival de final de curso con la colaboración del guitarrista Alejandro Monserrat y Nacho Estévez y la escuela de flamenco Los Cabales.

El festival de este año, celebrado el 29 de junio, ha contado con novedades que han hecho que no fuera un festival más. El cambio más llamativo ha sido que en esta ocasión el acto no se ha celebrado en el colegio Jesuitas, como venía siendo habitual en ediciones anteriores, sino que ha tenido lugar en el Teatro Principal de Zaragoza. La planta baja estaba completamente llena y lo mismo pasaba con los palcos de la primera y la segunda planta. En la salida de actores se podía ver a algunas bailarinas ya vestidas, y hablando nerviosas con familiares y amigos.

 

A las nueve menos veinticinco de la noche, se apagaron las luces del Teatro Principal y dio comienzo el festival. Carlota Benedí, acompañada por varias alumnas, abrió el festival con un original número de cabaret. Esta actuación, titulada Willkommen y basada en la película de Cabaret, contó con un presentador de lujo: el actor Alfonso Palomares. Muchos aragoneses conocerán a Alfonso como uno de los actores de Oregón Televisión.

Las coreografías de las dos actuaciones siguientes, una bulería y un garrotín interpretadas por alumnos de la escuela de Los Cabales, iban firmadas por Sandra Nogarol, profesora de la estudio de danza Carlota Benedí. La música, en ambas ocasiones, fue en directo a cargo de alumnos y profesores de la escuela de Flamenco “Los Cabales”.  Llegó entonces el turno del claqué, con dos números titulados Completely y Jumpin’five y con coreografías de Carlota Benedí. John Kay y Cris Adán, profesores de swing, deleitaron al público con una coreografía muy divertida y después cuatro alumnas de Sandra bailaron unos tangos. La primera parte del festival finalizó con un número de danza oriental que gustó mucho entre el público por lo original de la canción y la coreografía.

Si la primera parte del festival se hizo amena y no defraudó, la siguiente no dejó indiferente a nadie. Esta segunda parte comenzó con una actuación de flamenco con bata de cola titulada Ángeles que llamó la atención por su música (Leonard Cohen, Enrique Morente y Lagartija Nick) y por la indumentaria, ya que además de las batas de colas, las seis bailarinas llevaban alas de ángeles. El festival continuó con unos fandangos de Huelva, un entrañable número de claqué infantil y otro de claqué adulto. Después fue el turno de una soleá apolá muy emotiva, a cargo de Sandra Nogarol y sus alumnas y unas alegrías con coreografía de Carlota Benedí. Siete alumnas de Carlota interpretaron una solemne seguiriya que llevaba por título A golpe.

El broche de oro del festival lo pusieron las alumnas de flamenco avanzado en la última actuación de la noche, con una rumba de Pepe de Lucía y Paco de Lucía titulada Bwana Bwana King Kong. Con esta actuación se pretendía rendir homenaje al gran guitarrista Paco de Lucía, fallecido recientemente. Se quiso simular su presencia mediante una guitarra colocada en medio del escenario presidiendo la actuación y se proyectaron, durante algunas partes del baile, imágenes de uno de sus conciertos. Cada vez que aparecía Paco de Lucía en la pantalla, detrás de las bailarinas, todo el teatro Principal estallaba en aplausos. A la emotividad de esta actuación se unió la complejidad de la coreografía y la profesionalidad y la fuerza de las ocho bailarinas, entre ellas Carlota Benedí, que supieron transmitir al público la energía con la que bailaron, dejando un buen sabor de boca.

Como viene siendo habitual desde años atrás, después de las actuaciones se proyectó un video en el que se recogían los momentos más importantes del curso. Entre ellos destacaban la participación de algunas alumnas en el programa Oregón Televisión, diversas actuaciones de Carlota Benedí (así como su espectáculo Entre cajas) o la participación de las alumnas de avanzado de flamenco en la Ópera Carmen en el Auditorio de Zaragoza en noviembre de 2013. Este festival de fin de curso supuso un acontecimiento especial ya que también se celebraban los veinticinco años de carrera profesional de Carlota Benedí.

Salvo alguna equivocación propia de los nervios o pequeños despistes puntuales y comunes en los festivales de danza, esta octava edición del festival de fin de curso de Carlota Benedí fue un éxito. Tanto en claqué, como en danza oriental y flamenco, las coreografías gustaron por su originalidad. Carlota no se limita a repetir cada año fórmulas que sabe que funcionan y que gustan entre el público sino que va más allá y siempre ofrece algo nuevo: canciones poco conocidas, bailes espectaculares o detalles cómicos con los que disfrutan tanto bailarines como espectadores. Este festival, cada año más elaborado y más profesional, es, sin duda, la mejor manera de acabar el curso.

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