Eva Amaral y Juan Aguirre, junto a su teclista Tomás, hicieron parada ayer tarde en la ciudad que los vio nacer y crecer en el mundo de la música, esta vez para ofrecer una clase magistral a los alumnos del Conservatorio Superior de Música de Aragón, en Zaragoza, con motivo de la inauguración del curso 2016-2017. Además, intercalaron su charla con un concierto espectacular, acompañados por la Orquesta Sinfónica del centro, dirigida por Juan Luís Martínez. Dn. Agustín Charles Soler, directo de CSMA, daba la bienvenida a este acto y daba las gracias tanto a Amaral como a los alumnos y alumnas que se esfuerzan cada día para ser grandes músicos. El centro tiene un nivel de exigencia muy alto y se encuentra entre los mejores de España. Desde la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la DGA, María Teresa Pérez Esteban daba palabras de ánimo a todos los estudiantes y aseguraba que falta mucho camino por recorrer, pero que actos como el de ayer tarde en el Conservatorio Superior ayudaban a dignificar esta profesión. El Auditorio Eduardo del Pueyo acoge a miles de zaragozanos durante el año y muestra el talento que hay en la capital aragonesa.

A las puertas de este centro hablamos con algunos estudiantes de música y nos cuentan su trayectoria, sus ilusiones y sus objetivos en el difícil mundo de la música: Maite (20 años): "Toco el oboe desde los 8 años. Me apuntaron a la escuela de música y mi hermano también toca este instrumento. Mis aspiraciones ahora mismo son las de seguir estudiando para poder tocar en alguna orquesta o ser profesora".

Guillermo (21 años): "Empecé en la música con 6 años, soy de Málaga y vine a Zaragoza con 18 años buscando al profesor de flauta travesera, que es mi instrumento, Antonio Nuez".

María (22 años): "Toco la viola desde los 8 años y elegí este instrumento porque era el que más me gustaba, aunque empecé tocando el violín".

Irene (19 años): "Comencé tocando el violín y me gustó más el violonchelo". Julia (20 años): "Estudio dirección de orquesta, elegí el trombón como instrumento obligatorio y posteriormente hice las pruebas para directora de orquesta".

Pablo (23 años): "Tocaba el piano y ahora estudio composición y dirección de orquesta. Mi objetivo es ganarme la vida tocando y disfrutando de la música".

Todos ellos tienen claro que quieren vivir de la música y por eso se están formando como instrumentistas y directores de orquesta en el mejor Conservatorio de la ciudad. Estas carreras, afirman, "son muy exigentes y además de las 10 o 12 asignaturas que tenemos cada año tenemos que ser muy constantes cada día, estudiando por nuestra cuenta", "cuando nos vamos de vacaciones nos llevamos el trabajo y el instrumento para no dejar de estudiar, pues estas carreras puede que sean de las más exigentes y difíciles que hay".

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