Tal vez imaginamos la música en directo sólo en los escenarios de algún bar o alguna plaza, pero la música y la labor del músico van mucho más allá de unas tablas o un local de ensayo. La música traspasa fronteras y llega a ser una terapia vital para todo el que la escucha. La tarde del 28 de enero, víspera de la festividad zaragozana de San Valero, se ha convertido en una fecha que será recordada por muchos de los pacientes que se encontraban en el hospital Royo Villanova de la capital aragonesa. Desde la tienda de instrumentos musicales de la plaza San Braulio, "Musicópolix", junto con la asociación cultural "Postales desde el Limbo" se ha llevado a cabo una gran iniciativa: llevar el rock y el roscón hasta todas aquellas personas que permanecen en las salas de espera y habitaciones de un hospital. La primeras canciones comenzaban a sonar. Carlos Burguete (guitarra, voz y 50% de Musicópolix Zaragoza), Pío Lázaro (guitarra, voz y serrucho en mano, simulando sonido de violín) y Ángel López Andrés -"Puncho"- (cajón, armónica y voz) han sido los músicos encargados de emocionar y hacer bailar y cantar a cada uno de los asistentes. Desde los más pequeñitos, hasta los más mayores y hasta llegar a  todo el personal sanitario y familiares de los pacientes. 

Esta iniciativa se puso en marcha hace un año y tras su éxito se ha vuelto a repetir. Durante la velada hemos podido comprobar "in situ" lo que la música provoca en las personas. Hemos podido comprobar cómo los músicos han hecho de una tarde cualquiera un día inolvidable para todos. Sonrisas, lágrimas de emoción y alegría, aplausos y algún que otro baile han sido la recompensa de una tarde de esfuerzo por parte de los artistas zaragozanos. Algunos familiares de los pacientes no han tenido palabras suficientes de agradecimiento, pero una imagen vale más que mil palabras.

Un sentimiento encontrado, entre un músico y su público. 

En uno de los pacientes hemos podido ver cómo su corazón, tras un duro día de hospitalización, palpitaba casi al ritmo de la música que estaba escuchando. En otra persona que había ingresada hemos visto sus lágrimas de emoción y con otros muchos hemos cantado, tocado palmas y bailado hasta casi la hora de cenar. 

La música pues debería de formar parte de cualquier tratamiento médico, debería ser incluida en cada uno de los programas de educación, medicina y rehabilitación. La música, entonces, es un órgano más que nuestros cuerpos y mentes necesitan como el aire que respiramos. 

 

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar