Hay una teoría que dice que aquellos que se encuentran en primera fila son los auténticos fans de un grupo, pero solo hacía falta salir de la locura de las primeras filas que cantaban canciones que tomaban con himnos, para desmotar aquella hipótesis mientras la fiesta seguía hasta el final de la sala en la que la gente bailaba como si se fuese a acabar el mundo.  La Pegatina es esa familia numerosa que, ya acostumbrada a la multitud, se toma ese “donde caben 8, caben 50” demasiado al pie de la letra. Nos pillaba a finales de septiembre, pero como ellos mismo decían, nos encontrábamos en una fiesta “de personas que con su música hacen siempre verano”. No sabemos todavía cómo el escenario no se vino abajo, con tanta persona, talento y ganas de desmadre encima. Fueron alrededor de 1000 personas las que se quedaron fuera de la Sala La Riviera de Madrid, y a las que se dedicó un aplauso de disculpa ya que el aforo limitado y la entrada gratuita al evento, hizo que tuvieran que esperar a la próxima fiesta. 

Mientras, a los que estábamos dentro no nos hicieron esperar y la fiesta comenzó con un video de los integrantes de Los Decadentes homenajeando la canción “La guitarra”. Se leyó el menú de invitados tratándolos como una piñata que estaba a punto de explotar y que nos iba a salpicar a todos con ritmos contagiosos, botes, saltos y empujones. “Este día se ha preparado con mucho cariño y vienen regalos muy fuertes”, contaba el presentador Ángel Carmona de Radio3. Hizo falta una frase para darnos cuenta de lo privilegiados que éramos: “Lo que pasa ante vuestros ojos no volverá a pasar, porque está preparado en especial para vosotros hoy”.

A cada invitado, le tocaba una o dos canciones y otra compartida con el anfitrión. Así que vino Varry Brava con su ‘No gires (sobre mi bailando)’ y compartieron el tema de “Heridas de guerra”; le siguió Muerdo que ya comenzó versionando ‘Amantes de lo ajeno’ y cantó con ‘Niña de la ciudad’. Entonces le tocó a Efecto Pasillo y su ‘Pan y mantequilla’ y el ‘Non è facile’ pegatinero. Presentaron a Rayden haciendo mención al recorrido que él también tenía que hacer cuando venía a ver conciertos desde Alcalá de Henares, pero en lugar de cantar ya, hizo esperar y nos sacaron una risa tirando sus calcetines sudados y tentando en que saliese a ese fan empedernido. Salió al escenario Arnau Griso y tras su mítico ‘Es gratis’, tocaron juntos las palmas para bailar ese ‘¿Cómo explicarte?’. Y se formó el combo completo cuando se les unieron Nil Moliner y Niki Núñez.

No faltaron las señales de reivindicación hablando de “que hay una cosa que se llama cultura y que va muy separado de los toros”, una reivindicación que el público abrazó con efusividad. Hubo anécdotas, de Hoyos de Tve que describió el disco recopilatorio con un sencillo: “Es toda una vida”. Y habló de por qué (solo uno de los porqués) para él es tan especial La Pegatina: “En España un grupo de cuatro se separan […] y este es el único grupo de este país que siguen juntos”. 

Las Chillers insistieron reclamando la lucha feminista y no olvidaron apreciar a “los heterosexuales que apoyan la cauda LGTBI”, con su ‘Mujer contra mujer’ seguido de ‘Y volar’.  Qué dos mejores temas para demotrar que sí, La Pegatina es un grupo libre y que hace libertad.

Acompañó también Arco con ‘La fianza de tu error’, y junto con Rubén ‘Sun Bay 2’, pero nos sorprendieron cuando hizo la primera aparición (pero no única) Lola Índigo y revivieron a El Puchero. 

Ya había pasado hora y media, pero todavía quedaba mucho. Entre otras cosas un ‘Cumpleaños feliz’, el grupo femenino The Grooves, por supuesto el “loooolororó” favorito de entrecanciones, y entonces “empieza el concierto”.¿¡CÓMO, CÓMO CÓMO?! Y ante esa frase del presentador, nos dimos cuenta de que fue un verdadero cumpleaños, como los de antes. Los cumpleaños ya no son lo que eran, hoy en día vas a un cumpleaños y pagas tú, invitas tú y encima llevas el pastel y un regalo. Así que La Pegatina le dio la vuelta, y por eso quiso celebrar los 16 años, con una entrada gratis de “invitación”, porque como ellos muy bien explicaron, “si estáis aquí, es porque La Pegatina quiere que estéis aquí”. Y ante una cuenta atrás vinieron las mujeres: ‘Olivia’ y… ¡Rozalén! que, aunque no estaba anunciada al cartel, se unió a la fiesta primero en señal de pistal con la camisa de Adrià de girasoles (por “tiene en los ojos girasoles”) y cantaron ‘Algo que está pasando’.

Con violinista incluido, salió al fin Rayden, esta vez sí para cantar rapeando y rimando. Luego Nil Moliner junto con Rubén y un tranquilo ‘Y se fue’. Y si la fiesta ya nos estaba sorprendiendo lo suficiente, salió Lola Índigo y La Pegatina se permitió cambiar de registro para cantar un pegatinizado ‘Yo ya no quiero ná’. Aunque hay que decir que…Adrià, ¡nos faltó la coreo!

Hubiéramos puesto un paso de cebras en ese escenario en el que lo mismo se abrazaban, saltaban, se chocaban los pechos, como de repente hacían un calvo. Ocho, doce o veinte personas. Tuvo también sus momentos tranquilos, necesarios de banquetas, violín y luces del móvil que llenaron una sala que pedía un momento de reconciliación que solo se podía curar con “A los que”.

Y rememoraron a la Gran Pegatina un momento que el público aprovechó para multiplicar los pogos en sala con el tema ‘Vamos a por ti’. Porque, por si hacía falta aclararlo, estábamos en ese tipo de conciertos en el que está prohibido enfadarse si te empujan. Aunque se acabe por los suelos.

Y el as, para el final. A un coro de “no estamos solos, falta Maricarmen”, la pegatina respondió con gusto y con confeti. 

Todos salieron al escenario. Sí, sí… todos. Simulando aquella fiesta en la que un amigo invita a otro amigo, y ese otro a otro, y acaba siendo un desmadre. Muchos con micrófonos, Rocío quitándose de nuevo la camiseta, Rubén volando y nadando sobre el público… 

Así que hay algo que nos queda claro, si hay algo que define al Pegatinero, aquel fan incondicional seguidor de las fiestas de La Pegatina, es que la vida hay que celebrarla, y una buena fiesta no lo es sin amigos y buenos colegas. Así lo dijo –y demostró- Adrià. Y daba igual que la gente viniese a ver La Pegatina porque no había artista que no pisase el escenario al que no le dedicasen el mejor soslayado o el mejor de los bailes. 

Y cuando acabó, solo una cosa se nos pasaba por la cabeza: ¿qué estaría pasando en ESE backstage? ¿Todavía queda un año para su 17 cumpleaños?

Mandamos desde aquí los ánimos a Adrià Salas, cantante de la banda, que al acabar el concierto fue llevado al hospital por una luxación de la rótula derecha, lo que obliga a cancelar sus conciertos de La Almunia de Doña Godina y Altea.

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