El artista zaragozano Jesus Viñas presenta este fin de semana con su espectáculo audiovisual y en el que lo real y lo onírico traspasan la pantalla de cine con una interpretación en directo de su banda sonoraLa famosa película de Baz Luhrmann protagonizada por Ewan McGregor y Nicole Kidman cayó en las manos del artista y se dispone a hacer una revisión del largometraje en un espectáculo audiovisual. 

Estará muy bien acompañado por Erica Pastor, zaragozana que interpretará las canciones que conforman la banda sonora con un piano de cola como acompañante.

La película irá tomando y dejando protagonismo delicadamente mientras Jesús, dentro del papel de Christian (Ewan McGregor), irá dirigiendo a las y los espectadores por una visión más cercana de la trama.

El Centro Cívico Universidad de Zaragoza será el espacio que albergará la función músico/teatral este próximo domingo 4 de junio a las 11.30 de la mañana, horario familiar para descubrir una película mítica o revisionarla bajo un prisma completamente diferente. Será una única sesión con entrada gratuita hasta completar aforo.

La tormenta que se adueñó de Zaragoza, la tarde del viernes 2 de junio, justo una hora antes de dar comienzo el concierto de Carlos Sadness no pudo a la tormenta sideral del cantante y de todos aquellos asistentes que no quisieron perdérsela. Todo parecía quedar entre familia cuando los problemas se solucionaron y Carlos admitía que estaba incluso mejor, “que cómo molaba tocar en una sala de museo”. El día siguiente lo calificaba como “uno de los shows más especiales que he vivido”. 

Nos pidió que nos sentáramos, las condiciones de la sala no eran las mejores, pero le daban un toque más a ese concierto en acústico del que esperábamos mucho, para él “ese arte daba mucha magia y energía”. Y así, como un hermano le cuenta una historia a otro, con toda la naturalidad propia suya, presentó el tema que rompería el hielo. En el fondo, me encanta que los cantautores hagan esto, que presenten su canción con un hilo de misterio, como poniendo a prueba a sus fans, a ver quién es capaz de reconocer y adivinar la que viene antes del primer acorde y la primera rima. Esta era fácil y decía así: “hace unos años me encontré una nota, y me decía que le habían llamado de la NASA para una misión espacial, bueno no sé si decía espacial o especial. A las seis despegará la nave, puedes ir al bar con los colegas a verla despegar”. 

El que fuera líder de la ya desaparecida banda "Los Piratas", Iván Ferreiro, llega a Zaragoza con su séptimo disco en solitario y otro puñado de buenas canciones para desgranar el próximo jueves en la sala Oasis. "Casa" es su última creación y veía la luz el pasado mes de octubre. Con cientos de historias que contar y una trayectoria musical envidiable, Iván llega cargado de energía, queriendo recibir el calor del público zaragozano. La sala Oasis ya es mítica en nuestra ciudad y cuenta con un precioso escenario donde todas las canciones cobran una vida especial y envuelven a los artistas que pisan su escenario. El concierto tendrá lugar a las 22:00 horas y las entradas tienen un coste de 22 €. 

El próximo sábado, 3 de junio, tendrá lugar una nueva edición del festival "A 5 bandas", protagonizado por cinco grupos de rock aragonés. Dicho evento alcanza su sexta edición y, como ya es habitual, el escenario elegido es una de las míticas salas de conciertos de la ciudad de Zaragoza, "La Casa del Loco". Por tan sólo 8€ la entrada, o 10€ en taquilla, se podrá disfrutar de cinco conciertos: Las Blender, Despierta McFly, Voyeur, Hotel o Blues Whale, todos ellos zaragozanos. La apertura de puertas está prevista para las 21:00 horas y será a partir de las 21:30 horas cuando las primeras guitarras den el pistoletazo de salida para gozar de una noche en la que la música en directo de bandas locales vuelve a ser protagonista. Las entradas anticipadas están a la venta en: Taberna Vinos Chueca (Casetas), Musicópolix Zaragoza, Discos Linacero y en el link de Aragón Tickets. 

En un escenario tan teatral como el de la Oasis, encajó a la perfección el atrezo que traía bajo el brazo un Quique que apostó por ambientar sus canciones en un marco un poco más apropiado al que estamos acostumbrados los asiduos a salas de conciertos. Una cabina telefónica, dos farolas en las que en una de ellas colgaban los kilómetros a la “asturiana del zinc” y las persianas de cualquier película de cine negro americana sobre la que se proyectarían siluetas de algún Humphrey Bogart de oficio.